Las Islas Canarias constituyen un lugar de interés mundial por la riqueza y diversidad de cetáceos presentes en sus aguas. Son un punto de extraordinaria diversidad de cetáceos, especialmente de especies oceánicas raras y poco conocidas globalmente como los zifios (familia Ziphiidae), los cachalotes y los calderones grises.
El archipiélago canario constituye, además, una importante área de alimentación y desarrollo de juveniles de tortuga boba Carettacaretta, provenientes principalmente de la zona de Florida, siendo habitual la presencia de la especie durante todo el año.
Por estos motivos, desde el pasado mes de abril, como ha ocurrido en otras ocasiones, la Fundación y Aquawork Producciones, con la colaboración de la SECAC (Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario, han puesto en marcha el proyecto medioambiental Zonas Pelágicas de Canarias, con la intención de conocer al océano que acoge al archipiélago canario, a sus aguas abiertas, a una vida sorprendente.
El proyecto, que se desarrollará en aguas de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, La Palma y El Hierro, consta de tres fases, las dos primeras son campañas de estudio, fotografía y filmación en primavera y verano, respectivamente, y la tercera de recopilación de datos e imágenes y trabajo de gabinete para la elaboración del informe final con los contenidos audiovisuales
La Fundación Canaria Mapfre Guanarteme vuelve a demostrar, con el apoyo a esta iniciativa, su firme decisión de dar a conocer el medio marino canario como medida más eficaz para su conservación. Fruto de este proyecto se espera que en 2011 se pueda ofrecer una mirada más amplia y cristalina del océano que circunda a las Islas Canarias.
El audiovisual que muestre lo grabado en estas campañas enseñará las emotivas y espectaculares imágenes filmadas y fotografiadas por Rafael Herrero y Teo Lucas, de Aquawork, en una de las últimas salidas, realizada en el Sur de Tenerife, para este proyecto pielágico: un grupo formado por 10 calderones tropicales entre los que había uno que transportaba entre sus mandíbulas el cadáver de una cría. Este comportamiento, que consiste en asistir a miembros que no pueden valerse por sí mismos, denominado “epimelético”, aunque no es frecuente de observar, tampoco es extraordinario en el caso de hembras con sus crías muertas. Lo interesante de este caso es que es un macho maduro quien transporta la carcasa de la cría. Hasta la fecha este comportamiento no había sido documentado ni observado.
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